Cómo cortar un centro de jamón sin hueso, paso a paso
20 sept 2026, 8:04 · Deshuesados
Un cuchillo afilado, una tabla estable y movimientos largos: así se corta un centro de jamón sin hueso en láminas finas y brillantes, sin jamonero.

Cortar jamón sin hueso y sin jamonero suena a concesión, y es todo lo contrario: el centro deshuesado es de los formatos más agradecidos para el corte en casa. Con una tabla estable y un buen cuchillo, en cinco minutos tienes una fuente de lonchas brillantes. Te contamos cómo lo hacemos nosotros.
Lo que necesitas, y lo que no
El equipo cabe en un cajón: una tabla grande y estable, un cuchillo largo bien afilado (mejor si es de hoja jamonera, con alveolos), una pinza para servir y un paño limpio. No necesitas jamonero, ni pinchos, ni soportes: la pieza se sostiene sola sobre su parte ancha.
Eso sí, repasa el filo con la chaira antes de empezar y trabaja sobre una superficie que no baile. Un trapo húmedo bajo la tabla evita deslizamientos y hace el corte más seguro.
Paso a paso, sin prisa
El método cabe en cinco movimientos:
- Apoya el centro sobre su cara más estable y plana, con la zona de corte mirando hacia ti.
- Delimita una franja de trabajo de unos dos dedos de ancho en la pared del corte.
- Corta láminas finas de pared a pared, con movimientos largos, rasantes y sin presionar.
- Cuando la franja se agote, gira la pieza y delimita la siguiente.
- Al llegar al final, convierte los restos en taquitos: son oro para la cocina.
Con ese ritmo, un centro de tamaño medio da para una fuente generosa en cada sesión, y la pieza avanza ordenada, sin huecos ni paredes irregulares que compliquen las siguientes tandas.
Grosor, temperatura y punto de brillo
Busca lonchas finas, casi translúcidas: con una pieza sin hueso es más fácil mantener el grosor constante, y el resultado en boca lo agradece. Si el centro venía de la nevera, déjalo atemperar entre 10 y 20 minutos antes de cortar, para que la grasa se temple y las lonchas salgan con ese brillo aceitoso que anuncia la melosidad.
Trabaja en ambiente fresco, en torno a los 15-20 ºC, y cubre la cara de corte entre sesiones con film o paño: así la pieza sigue estrenándose en cada uso. La temperatura baja endurece la grasa y las lonchas se parten; la alta las vuelve aceitosas. Justo en medio está el punto.
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